Barcelona sufre: no es seguro que le alcance Messi para ganar un título, pero sabe que sin Messi es imposible

Lionel Messi levanta la mano y parece pedirle atención a un equipo que no siempre lo acompaña bien.
Lionel Messi levanta la mano y parece pedirle atención a un equipo que no siempre lo acompaña bien. Fuente: AFP
Claudio Mauri
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24 de febrero de 2021  • 23:59

Ronald Koeman había dicho que los futbolistas más experimentados debían dar un paso al frente en este momento crítico de la temporada para Barcelona. Haciéndose eco de las palabras del director técnico, a Lionel Messi se lo vio reclamar más presión a sus compañeros en el abúlico primer tiempo (0-0) ante Elche, en el Camp Nou. La historia cambió en la segunda etapa, con el Nº 10 y capitán como artífice del 3-0, al marcar dos goles y dibujar el tercero con un pase cruzado hacia Martin Braithwaite, que asistió a Jordi Alba para la definición.

Koeman se congratuló con que Messi hiciera de despertador del resto: "Todo el mundo vio que nos faltaban intensidad y ritmo en la circulación de la pelota. Es bueno que Messi, como capitán, pida más intensidad".

Messi quizá no alcance para obtener un título, pero sin él sería directamente imposible. En esta dura encrucijada transita la temporada de Barcelona y del argentino. El equipo dejó de ser una garantía y desfila por la cornisa en las tres competencias, en las que se mantiene más como un sobreviviente que como un favorito. Despierta sospechas a cada paso.

Goleada con la batuta de Messi

En la medida en que Leo puede armar juego en tres cuartos de cancha y resolver en el área, Barcelona se acerca al triunfo, sin librarse casi nunca de apremios porque la endeblez defensiva es su talón de Aquiles. Ofensivamente, Messi es el centro solar, alrededor del cual van cambiando los satélites. Pueden ser Antoine Griezmann y Ousmane Dembelé, como en los dos partidos anteriores, o Trincão y Braithwaite, como frente a Elche. Un socio fijo es el juvenil Pedri, que como interior hace un gran desgaste para colaborar en la recuperación.

En la liga de España, el puntero Atlético de Madrid entró en un bache al obtener sólo cinco de los últimos 12 puntos. Se redujo el amplio colchón de ventaja que tenía sobre Real Madrid y Barcelona. Incluso lo aprovechó Sevilla para acercarse. Barcelona había dejado pasar el último fin de semana una ocasión inmejorable frente a Cádiz, que empató en el final con un penal por imprudente de Clément Lenglet, en el único remate al arco del conjunto gaditano.

Messi, anticipado por un jugador de Elche en la goleada 3-0 de Barcelona.
Messi, anticipado por un jugador de Elche en la goleada 3-0 de Barcelona. Fuente: AFP

Tras ese paso en falso contra un rival de la parte inferior de las posiciones, Barcelona, con un Messi determinante en el segundo tiempo, goleó al ascendido Elche, cuya gestión futbolística está en manos del empresario argentino Christian Bragarnik, que ya se desprendió de tres de los compatriotas que llevó a principios de la temporada: el director técnico Jorge Almirón, Juan Sánchez Miño (acaba de firmar para Estudiantes) y el arquero Diego Rodríguez.

Con un partido más, Barcelona quedó a cinco puntos del Atlético de Simeone, que por detrás tiene a tres unidades a Real Madrid, también con un encuentro más en el caso del conjunto blanco. Y Sevilla apura para meterse en la conversación, a siete unidades del líder, con la misma cantidad de cotejos.

A Barcelona le salen torcidas las cuentas en los tres torneos. En la Champions League está casi condenado luego del 4-1 que Paris Saint-Germain, con un deslumbrante Kylian Mbappé, se llevó del Camp Nou. Para clasificarse para la final de la Copa del Rey debe remontar un 0-2 ante Sevilla, equipo que suele administrar bien ese tipo de ventajas.

La habitual dedicatoria con mirada al cielo, a su abuela Celia, tras anotar un gol.
La habitual dedicatoria con mirada al cielo, a su abuela Celia, tras anotar un gol. Fuente: AP

Le queda remar en las 14 fechas restantes de la liga. Para ello cuenta con Messi como timonel. El equipo vive pendiente de los aciertos y la lucidez del rosarino, y de las atajadas de Marc-André Ter Stegen para cerrar las grietas defensivas. Casi no hay partido de Barcelona sin concesiones en su área. Lucas Boyé tuvo el gol al comienzo. El ex jugador de River fue reemplazado a 20 minutos del final por Guido Carrillo; también fue titular Emiliano Rigoni. Desde hacía nueve encuentros Barça no terminaba con el arco imbatido; la última vez fue también ante Elche, el 24 de enero.

Los fantasmas que dejó el primer tiempo fueron disipados por Messi, que se apoyó en un taco de Braithwaite para definir una gran maniobra individual. "Siempre intento acompañar a Leo. Estoy feliz de haberlo ayudado", dijo el centrodelantero dinamarqués. Veinte minutos más tarde, el Nº 10 le puso otro bonito broche a una asistencia de Frenkie De Jong. Partido resuelto, lo que tanto le cuesta a Barcelona. Y Messi, primer goleador de la liga, con 18 (tres penales), dos más que los 16 de su amigo Luis Suárez (dos). En lo que va de 2021, es el máximo anotador por todas las competencias oficiales en Europa, con 13 tantos, seguido por Robert Lewandowski (12) y Erling Haaland (10).

Muchas veces fastidiado por las inconsistencias del equipo, Messi terminó el partido ante Elche con una sonrisa. Accedió al pedido de la camiseta que le hizo el arquero Edgar Badía, que se sorprendió cuando Messi quiso a cambio su buzo. Punto y seguido para este Barcelona zigzagueante. Este sábado visitará a Sevilla. Si no es una final, se le parecerá mucho.

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