Osasuna: la historia del pequeño club de España que batalla contra los grandes y se niega a ser una sociedad anónima

El argentino Ezequiel "Chimy" Ávila festeja un gol en El Sadar, el estadio de Osasuna
El argentino Ezequiel "Chimy" Ávila festeja un gol en El Sadar, el estadio de Osasuna Crédito: @CAOsasuna
Fernando Vergara
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30 de enero de 2021  • 09:32

Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna. Los tres primeros, históricos, son los únicos tres clubes que han estado presentes en todos los campeonatos de primera división de España. La institución de Pamplona, caracterizada por el amor a la tierra que la vio nacer, se les añade en otro aspecto puntual que los llena de orgullo: junto con ellos, los "Rojillos" forman parte del pequeño grupo de los cuatro clubes de La Liga que jamás se convirtieron en sociedades anónimas deportivas.

El fútbol argentino lleva varios años debatiendo el ingreso de una figura que ni siquiera está incluida en el código civil: la sociedad anónima deportiva (SAD). Más allá de que existen un puñado abiertamente permeables a los inversores privados, los clubes son sociedades sin fines de lucro, con un marcado rol social. Al cabo, es un tema que suele estar en discusión frecuente en el ámbito del fútbol nacional. Mientras, en España, con algunas similitudes con las raíces argentinas, el Club Atlético Osasuna resiste. La propiedad recae en sus socios. Osasuna, es, en definitiva, una palabra que en euskera significa "salud, fuerza o vigor". "En mi cabeza jamás se cruzó la idea de que seamos una sociedad anónima. Los clubes deben ser de sus aficionados. En este mundo multinacional y repleto de dinero, es evidente que los hinchas no pueden aportar el mismo capital que las empresas. Esto es un negocio, desde ya. Pero el fútbol tiene otro sentimiento, otra esencia, un arraigo. Y en Osasuna queremos sobrevivir de este modo", explica Luis Sabalza, el presidente de la entidad, a LA NACION.

Osasuna (allí juegan los argentinos Facundo Roncaglia, Ezequiel Ávila y Jonathan Calleri) cumplió cien años de historia en 2020. Es uno de los grandes orgullos de Pamplona. Una trayectoria azarosa en sus inicios, incluso dramática, con el fusilamiento de hasta seis directivos y ex futbolistas durante la guerra civil, pero que durante el último siglo se ha ido consolidando hasta situar a la entidad entre los clásicos del fútbol español. Y al margen de los resultados deportivos, una de las señas de identidad de la institución navarra, desde su misma fundación, ha sido el espíritu de camaradería. Un fuerte arraigo para el club "del pueblo", que también cuenta con un equipo de fútbol femenino y movimiento constante en otros deportes.

"Nosotros somos diferentes desde nuestros orígenes. Aquí tenemos 20.000 socios, los cuales todos son propietarios. Ellos deciden todo lo que hay que hacer a través de una asamblea compuesta democráticamente por 400 personas. Además, elegimos una comisión de cinco socios que controlan las finanzas de Osasuna para que la junta directiva no haga lo que quiera, sino que se ajuste a las condiciones económicas. Todo lo que ingresa es para el club, no tenemos propietarios a quien repartirle el dinero. Y tratamos de hacer todo con la mayor honradez posible", remarca Sabalza en una entrevista concedida a través de La Liga.

Jonathan Calleri, ex delantero de Boca, es uno de los tres argentinos que militan en Osasuna
Jonathan Calleri, ex delantero de Boca, es uno de los tres argentinos que militan en Osasuna Crédito: @CAOsasuna

Para encontrar una explicación a lo que sucede en España hay que remontarse a 1990 con la implantación de la nueva Ley del Deporte. Esta ordenanza obligaba a la conversión en SAD a todos los clubes, con la salvedad de aquellos que en las cinco temporadas anteriores no hubieran tenido pérdidas; es decir, que el patrimonio del club fuera superior a la deuda contraída. Osasuna, de hecho, tenía sus cuentas en positivo. ¿Se puede decir 30 años después que la normativa acarreó un orden financiero en el fútbol español? En absoluto. Pero también es real que todo cambió para siempre.

Bernardo Romeo, actual coordinador de los seleccionados juveniles argentinos, tuvo un paso fructífero por Osasuna entre 2005 y 2007 (48 partidos y 8 goles). Integró un equipo que finalizó en el cuarto lugar en la liga española en la temporada 2005-2006 y trepó a las semifinales de la Copa UEFA al año siguiente, cuando quedó eliminado a manos de Sevilla. El cariño sigue latente: en Pamplona nació su hija y hacia allí viaja con su familia cada vez que el tiempo de lo permite. "Tengo muchísimos amigos ahí. Viví dos años hermosos en lo deportivo porque teníamos un gran equipo con Roberto Soldado, Raúl García, Pierre Webó y Savo Milosevic, entre otros. Ellos lo viven con mucha pasión. Es uno de los pocos clubes que mantiene la tradición del socio. Lo sienten de esa forma y les gusta respetar a los colores y al hincha. En cierto modo, es muy parecido a lo que pasa en distintos lugares de la Argentina", cuenta el ex delantero a LA NACION.

Históricamente, el presupuesto anual de Osasuna se encuentra entre los más bajos de la primera división española. Hubo años en los que, por ejemplo, el estimativo resultó 18 veces menor que el de Barcelona. Asimismo, para la temporada 2020-2021 el club navarro cuenta con un presupuesto de 65 millones de euros. Y espera cerrar la campaña con un ligero beneficio de 300.000 euros. Por supuesto, sufre de manera considerable el impacto por la pandemia de Covid-19. La reducción de ingresos por socios y entradas impactará negativamente, así como un aumento menor de lo previsto en los ingresos por televisión. "Desde 1920 hemos seguido con esta identidad, pero también es cierto que hay que adaptarse a los tiempos. No siempre se puede ser románticos, porque el mundo te obliga a ser realista. El negocio es complicado, existen dueños millonarios y Osasuna forma parte de una lucha de David contra Goliat. Aunque a veces David, con su honda, soluciona los problemas", resalta Sabalza.

"Hemos tenido malas épocas y no siempre todo fue tan estable. Nuestro club se basa en estar unido a la tierra a la que representa. Tenemos una ciudad deportiva, Tajonar, a la que todos los niños de Navarra quieren asistir. Las raíces fueron echadas hace 100 años y el sentido de pertenencia genera estabilidad", añade el presidente.

Sabalza, de 73 años, es el actual presidente desde diciembre de 2014, tras renovar su mandato en noviembre de 2017. Otro de sus objetivos a lo largo de los años, también, fue expandir el alcance de Osasuna fronteras afuera. "Es evidente que buscamos internacionalizarnos en sintonía con La Liga. Ya tenemos cuentas de Twitter en inglés y también en chino. Es cierto que somos de una región pequeña, pero totalizamos 39 años en la primera división y debemos darnos a conocer todavía más. Hay raíces y sentimiento, pero eso solo no vale y hay que extenderse. Todo el mundo tiene que saber cómo es este club tan especial".

Osasuna, su cancha y su hinchada, que suele caminar hacia su templo con algo de ritual procesional. Una seña de identidad para Pamplona y Navarra. En la ciudad hablan de "valores intangibles" que desde el instante mismo de su fundación se fueron transmitiendo de generación en generación, como si de un rico legado inmaterial se tratase. Su estadio, El Sadar (inaugurado el 2 de septiembre de 1967), experimentó numerosas transformaciones para ampliar su espacio, modernizar sus estructuras y adecuarse a las normativas de seguridad. La capacidad actual, tras los últimos trabajos, es de 23.000 espectadores. "La reforma ha sido uno de los grandes retos. Se cerró en 16 millones de euros y aprovechamos para hacer muchísimas modificaciones, lo que nos disparó un 25 % el presupuesto. La pandemia llevó a que las obras se hicieran despacio. Llevamos dos años trabajando en esto. Y mi sueño es que los socios lo puedan inaugurar", dice Sabalza.

El Sadar, el estadio de Osasuna, contará con espacio para 23.000 personas tras las últimas reformas
El Sadar, el estadio de Osasuna, contará con espacio para 23.000 personas tras las últimas reformas Crédito: @CAOsasuna

Este año, Osasuna cuenta con 20.465 socios, un récord histórico del club. Fiel al estilo de integración, en julio de 2018 Sabalza anunció que la reforma de El Sadar se realizaría a través de un proceso abierto y participativo. "Por primera vez en la historia del fútbol profesional, los socios de un club de fútbol decidirían cómo iba a ser su estadio para las próximas décadas", explicaron los "Rojillos". "¿Qué es Osasuna? Lucha. Orgullo. Afición. ¿Qué es ser osasunista? Emoción. Coraje. Entrega. ¿Cómo debe ser El Sadar? Temible. Atronador. Un muro para el visitante". Así da comienzo el vídeo de presentación de Muro Rojo, proyecto ganador del concurso. Se espera que las obras estén finiquitadas para mediados de febrero. Las demoras, desde ya, quedaron marcadas por la pandemia y sus efectos en los suministros. Otro detalle: siempre buscan que sus tribunas estén cercanas al campo de juego para incomodar a los visitantes. "Yo considero que el proceso estará 100% finalizado cuando tenga en sus gradas a los 20.000 socios. Por ahora es una urna muy bonita", insiste Sabalza, sonriendo.

"Pamplona es una ciudad preciosa. Honestamente, me gusta mucho la manera con la que viven el fútbol y su cultura. Les tengo muchísimo cariño. Llevan este deporte en la sangre como mucha de la gente del norte de España. Para Osasuna, una entidad que siempre tiene proyección, es una tradición el hecho de mantener el club de sus socios. Y todo el mundo que va a jugar a El Sadar sabe que se encontrará con una presión constante de los simpatizantes", agrega Romeo.

Dentro de la reforma de El Sadar (el trabajo lleva aproximadamente un año y medio) surge una nueva peculiaridad. Detrás de uno de los arcos, el "Graderío Sur" cuenta con una zona "rail seat" (asientos polivalentes). Se trata de butacas homologadas por la UEFA que, si son plegadas, permiten al hincha ver el partido de pie, algo que no siempre sucede en el resto de las canchas de España. Se transforma, en definitiva, en una tribuna popular. "Este es un tema importante. ¡Nosotros en Osasuna hemos tenido problemas hasta para el cambio de los asientos! Cada uno pensaba que la butaca era suya. '¿Cómo me vas a quitar mi sitio'?, decían. Y eso no puede ser. Indudablemente, en una sociedad anónima la situación no se plantearía. Pero yo creo que se debe repartir todo de una manera más equitativa", subraya Sabalza.

Las cosas nunca fueron fáciles para Osasuna, que hoy da batalla en los últimos puestos del torneo español. No hay que trasladarse muy atrás en el tiempo: en la temporada 2014-2015 estuvo al borde de descender a la Segunda B (la tercera categoría). Inclusive, vio de cerca la desaparición del club. Pero los "Rojillos" no cedieron y se apoyaron en su gente. Fueron señalados. Muchos de los clubes, privatizados, los miraron de reojo. La lucha de David y Goliat, como les gusta decir en Navarra. Ya lo dicen quienes caminan a diario las calles de Pamplona: "El arraigo es uno de los valores que debe cuidar Osasuna. Siempre".

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