Santiago Chocobares, la revelación de los Pumas: la mística de la camiseta número 12 y el mito urbano de Rufino

Santiago Chocobares, pelado después de los "rituales"
Santiago Chocobares, pelado después de los "rituales" Crédito: Prensa UAR
Jorge Búsico
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23 de noviembre de 2020  • 00:01

El árbol genealógico de la camiseta número 12 de los Pumas cuenta con varios hijos notables: Arturo Rodríguez Jurado, Alejandro Travaglini, Gonzalo Beccar Varela, Rafael Madero, Fabián Turnes, Lisandro Arbizu, Felipe Contepomi, Juan Martín Hernández. Es pronto para saber si Santiago Chocobares puede alcanzar la talla de esas leyendas, pero en sus dos primeros encuentros dio fuertes señales. Con apenas 21 años (los cumplió el 31 de marzo), su debut fue soñado: triunfo histórico ante los All Blacks. Una semana después, empate con los Wallabies. En ambos, sobresaliendo en ese sector clave de la cancha. Y, quizá lo más asombroso, con la postura física, técnica y mental de un veterano. "Los sueños están para cumplirse", escribió en su cuenta de Twitter después de la victoria ante los neozelandeses. Porque Chocobares soñó y se preparó para esto desde muy chico, cuando iba a la escuela primaria en Rufino, la ciudad donde nació.

Hoy, Rufino, que entró en el mapa deportivo de la mano de Bernabé Ferreyra y Amadeo Carrizo, glorias del fútbol argentino, está alborotada por un jugador de rugby. Si bien el fútbol, con 3 clubes (Newbery, de donde emergieron Ferreyra y Carrizo, Ben Hur y Matienzo), es la disciplina más importante, el rugby, con un solo club, Los Pampas, ocupa tal espacio que un estudio que hizo la UAR hace unos años determinó que es el lugar del país con mayor densidad de jugadores de rugby por habitante.

"Nos bautizaron la Nueva Zelanda argentina", cuenta Emanuel "Memo" Viassolo, entrenador y ex jugador de Pampas, e integrante del seleccionado M21 que en 1998 le ganó a Nueva Zelanda en el torneo del Hemisferio Sur que se disputó en Sudáfrica. O sea, Rufino tiene dos representantes que le ganaron a los de negro. "Y dos que le hicieron try a los ingleses, ya que Santi y yo lo hicimos en distintos Mundiales juveniles", agrega el back que jugó en San Cirano cuando viajó a Buenos Aires para estudiar.

Al piso: Chocobares y el tackle para frenar al capitán australiano Hooper
Al piso: Chocobares y el tackle para frenar al capitán australiano Hooper Crédito: VillarPress

Chocobares representa un paradigma de estos tiempos en el rugby argentino: el jugador que crece en un club pero que su objetivo principal es jugar profesionalmente en el seleccionado. Ese nuevo escenario, por el cual el jugador llega a los Pumas sin pasar por la Primera de su club, se impuso tras el Bronce de 2007 y con las estructuras de alta competencia que fue generando la UAR, a través de las cuales los de más aptitudes físicas y técnicas van recorriendo un camino paralelo al de los clubes. Por eso, el centro santafesino -siempre jugó ahí, de 12 o de 13- tiene por un lado todo el sentimiento de club por Los Pampas, heredado por su familia (su padre Luis fue jugador de la Primera; su abuelo Zenón construyó el quincho del club, ladrillo por ladrillo), y la constancia para llegar al máximo nivel, para lo cual además de los Pladares domésticos, viajó a perfeccionarse en academias de Nueva Zelanda e Irlanda.

Turnes, extraordinario back que además jugó en los Pumas de apertura, también debutó muy joven y ante una potencia: a los 20 años, contra los Springboks, en Sudáfrica. "Uno es muy inconsciente a esa edad, pero la diferencia con ahora es que estos chicos están mucho más preparados que nosotros. Ya a los 15 años eligen ese camino y tienen todas las herramientas para hacerlo", sostiene el ex jugador de Banco Nación. "Santi a los 12 ya estaba en el gimnasio", completa Viassolo.

Chocobares, una de las figuras de los Pumas en el empate contra los Wallabies
Chocobares, una de las figuras de los Pumas en el empate contra los Wallabies Fuente: Archivo - Crédito: Stuart Walmsley

Turnes, como ayudante de Santiago Phelan, formó parte de la decisión de incluir de titular en los Pumas y con sólo 20 años al ahora capitán Pablo Matera. Compara aquel test de 2013 por el Rugby Championship con la determinación idéntica que tomaron Mario Ledesma y Nicolás Fernández Miranda con Chocobares: "Son situaciones parecidas porque a Pablo también lo veníamos viendo de los juveniles. En el día a día te vas dando cuenta de detalles que de afuera no ves, y por eso, te reconozco, yo tenía mis dudas cuando vi que lo ponían. Con Pablo sabíamos que al lado iba a tener a jugadores de mucha experiencia como Corcho (Fernández Lobbe) y Pato (Albacete), y estimo que ahora habrá pasado con Santi, que jugó entre Nico (Sánchez) y Tosti (Orlando). Eso es muy importante".

El "Chino", que confiesa que sintió una señal -"no desde la lógica"- de que tenía que madrugar para ver el partido porque podía darse un triunfo, también revela: "Me emocioné cuando terminó, porque entre otras cosas se cerraba la historia del empate del 85", el test en Ferro en el que él llevó la camiseta que ahora luce Chocobares.

Luis y Silvina, los padres de Santiago, lo acompañaron en todo su proceso. Su padre lo llevaba y lo traía en auto todos los miércoles al Pladar del Litoral, donde empezó a quedar bajo la órbita de la UAR. Viassolo, quien le manda un mensaje antes de cada partido, da otro detalle valioso de la personalidad de la nueva figura de los Pumas: "Santi está forjado en la adversidad. En juveniles perdía todos los partidos por 70 o 80 puntos y muchas veces no juntábamos 15 para ir a jugar con los otros clubes de Santa Fe y Rosario. Lo mismo pasa con chicos como Kremer y Mayco Vivas; no los asusta nada, porque no tuvieron nada fácil". Chocobares jugó dos Mundiales M21 y en el verano había sido convocado por Gonzalo Quesada para formar parte de Jaguares.

Santiago Chocobares, al frente del grupo durante uno de los entrenamientos
Santiago Chocobares, al frente del grupo durante uno de los entrenamientos Crédito: Richard McGibbon

Chocobares empezó a jugar al rugby a los 4 años en Los Pampas. Su maestro en el club fue Guillermo Nazabal, quien lo escuchó decir al poco tiempo de tocar una pelota ovalada que su sueño era llegar a los Pumas. Ya en infantiles tackleaba de manera asombrosa. En juveniles se destacaba por su mentalidad. A los 18 años dejó Rufino para irse a estudiar a Rosario. Solo. Ahí recaló en Duendes, donde rápidamente quedó de titular. De Duendes también es Jerónimo De la Fuente, cuya lesión le abrió un hueco para quedarse con la 12 celeste y blanca. Entre ambos habrá un duelo por ese puesto, seguramente.

Rufino es una ciudad mayormente ligada al comercio agroganadero. Tiene 18 mil habitantes, de los cuales unos 400 juegan al rugby en todas las categorías de Los Pampas. En los negocios y en las calles se habla de Santiago Chocobares. Y por él se madruga para ver los partidos de los Pumas. Hasta se dice que lo van a declarar ciudadano ilustre. Cuando dentro de un par de décadas le pregunten cómo le fue en su debut en los Pumas, podrá contestar que ese día le ganó a los All Blacks. Y que una semana después empató con los Wallabies. El tiempo dirá hasta dónde llega. Mientras, el árbol genealógico de la camiseta número 12 le va preparando un lugar.

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