"Error gravísimo". La estatización que se viene y asusta a los exportadores

Gustavo Idígoras
Gustavo Idígoras Crédito: Sonia Suárez
Paula Urien
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3 de diciembre de 2020  • 09:07

El presidente de la Cámara argentina de la industria aceitera (Ciara) y del Centro de exportadores de cereales (CEC) vive días intensos en medio de un año intenso. La industria del aceite, que vende mayormente a hoteles y restaurantes en el mundo, tuvo su parate por el aislamiento preventivo, aunque ahora se está recuperando y mejoraron los precios. Por otro lado, el lunes la Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (Urgara), anunció que desde las 6 llevarían a cabo un cese de actividades en todos los puertos del país. Ayer se levantó el paro, pero siguen las negociaciones bajo un esquema de trabajo de "quita de colaboración", una especie de trabajo a voluntad que no cumple demasiadas reglas ni horarios. Sobre y estos y otros temas, como lo que se viene en materia de hidrovía, habla Idígoras.

-¿Qué consecuencias trae parar un puerto?

-Parar un puerto hoy en la Argentina es poner en riesgo al país. En noviembre, de 10 dólares que entraron al país, 9 fueron a través de la agroindustria,

-¿Cuál fue el problema de base con los sindicatos?

-Hicimos un acuerdo a comienzos de año para otorgar un 25% de aumento por la inflación anticipada, Quedamos en volver a reunirnos si la inflación lo superaba pero ahora quieren un aumento en base a cálculos propios, sin tener en cuenta a la inflación del Indec. Piden 48% de aumento, que son 13 puntos como mínimo por encima de la inflación real. También exigen un 176% de aumento en el bono anual. Nuestro bono es igual al salario del último mes y ellos piden este salario mas 80.000 pesos. Consideran que haber trabajado durante el Covid es un plus. Este reclamo le implica a la industria endeudarse en $1000 millones. La negociación debe ser racional. Es cierto que aumentaron los precios internacionales, pero se trasladan al precio del productor.

-En octubre el Indec consignó una fuerte caída de la exportación de productos primarios, del 34,4%, y también de las Manufacturas de Origen Agropecuario, del 4,2% ¿a qué se debe?

-Octubre y noviembre son meses débiles en términos de flujo de ventas al exterior. Es el cierre de la campaña gruesa y todavía no entra la campaña fina, de trigo. Recién la semana pasada empezaron a entrar los camiones de trigo para cargar los barcos. Pero también recordemos que en octubre tuvimos también varios días de cortes en los puertos por parte de los sindicatos. Por otro lado, octubre y noviembre de 2019 fueron meses excepcionales porque se anunció que se iban a aumentar las retenciones y eso llevo a un flujo de ventas muy alto.

-¿Cayó la exportación del poroto de soja?

R-Ya no hay exportaciones de poroto de soja, que es uno de los principales motivos de la baja de exportaciones de productos primarios. La Argentina tiene una exportación estacional con un solo cliente, que es China. Se trata de un país que deja de comprarle a la Argentina porque el precio del poroto de soja local es el mas caro del mundo

-¿Por qué?

- Porque por suerte tenemos una industria que lo procesa y que genera empleo argentino, mientras que los compradores quieren llevarse el poroto sin procesar para generar empleo en su país. Acá la industria argentina paga mejor que el gobierno chino el poroto de soja. Por eso hay que ver más que nada lo que son las exportaciones de las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), que crecieron. Se trata sobre todo de harina y aceite, que son los principales productos de exportación de la Argentina.

-¿A qué se debe la importación de Brasil del poroto de soja de Estados Unidos y no de la Argentina?

-La Argentina exporta de mayo a agosto, septiembre como máximo, el poroto de soja sin procesar. Su único cliente es China. En el momento en que se levanta la campaña hay un precio competitivo porque Estados Unidos sale del mercado y quedan solamente dos grandes vendedores: Brasil y la Argentina. Este año Brasil fue una locomotora y China una aspiradora que se llevó todo el poroto de soja. De hecho Brasil acaba de permitir importaciones de soja de Estados Unidos para poder abastecer a su propio mercado interno y compra también aceite de soja a la Argentina. Nuestro país, al tener una industria procesadora, de molienda de soja, paga un precio al productor más alto que el que le paga Brasil. Además Estados Unidos tuvo stock disponible a causa de la guerra comercial con China. El gigante asiático, si bien le compró a Estados Unidos, no llegó a los niveles históricos y fue sustituido por Brasil, que ha tenido una campaña excepcional, pero finalmente se quedó sin soja.

- ¿Por qué importa la Argentina soja de Paraguay?

- Hay un régimen importante de admisión temporaria. Se trata de la única política de Estado para favorecer la industrialización que tiene la Argentina, porque permite extraer materia prima de terceros países, procesarla en la Argentina, que es lo que hacen otros países con nuestros productos, Traemos por barcaza alrededor de 5 millones de toneladas de poroto de soja, sobre todo de Paraguay. Si la hidrovía se profundiza podríamos traer más volumen. Esto se industrializa en la Argentina y genera unos US$30 por tonelada. Exportamos con ese poroto harina y aceite al mundo. Este año la Argentina ha tenido un flujo de ventas en el mercado interno más reducido y acotado y la capacidad ociosa creció mucho. Cayó a niveles históricos la molienda

- ¿Qué resultado obtuvo la exportación de aceite?

- Dentro de lo que son las MOA, cayó la exportación de carne aviar y de carne vacuna. Las exportaciones de aceite y de harina se mantuvieron. El aceite se recuperó, porque durante la pandemia sufrimos una fuerte caída del volumen de exportación de aceite, y también de su precio. Ahora el precio se recuperó, por suerte por una simple razón: los aislamientos obligatorios a nivel mundial redujeron la demanda. Primero cerraron los restaurantes, la primer fuente de consumo de aceites comestibles. En segundo lugar disminuyó también el consumo de biodiesel, porque no se circulaba. Esto llevó a una fuerte caída del volumen y también del precio. Ahora se está recuperando. Además hay problemas en la cosecha en países como Rusia, Ucrania, que son nuestros competidores, entre otros, por efectos climáticos. Esto tracciona a la mejora de precio. Quedó entonces la Argentina como único proveedor en el mercado mundial de soja y sus derivados, por lo que los precios rebotaron.

- ¿Cuál es la importancia del polo productivo de Rosario

-Desde allí salen el 92% de las exportaciones de harina y de aceite de la Argentina.

- ¿Cuál es su opinión sobre lo que se debería llevar adelante en la hidrovía, cuya concesión está por vencer?

-Para nosotros es una autopista exportadora central, estratégica. El gobierno nacional lentamente está empezando a trabajar en el tema. Necesitamos tener una nueva licitación basada en una mayor profundización y calado de la vía navegable para que puedan entrar barcos de mayor calado y poder cargar más granos, harinas, aceite y biodiesel etcétera. Esto reduce costos, lo que aumenta la rentabilidad del sector agropecuario argentino. Le damos más precio, se amplia la frontera agrícola y se pueden mejorar las condiciones del NOA y NEA. Estamos convencidos de que hace falta esta licitación. El gobierno la viene retrasado ya que el actual contrato vence en abril del 2021 aunque ya anticipó el que la va a extender. Nos gustaría llegar a abril de 2021 con un pliego de condiciones técnicas ya acordado y que se pueda publicar. Será una inversión multimillonaria 100% financiada por los exportadores. Hay que ser muy cuidadosos y transparentes. La licitación debe ser sólida y técnicamente muy buena para que puedan participar las mejores empresas del mundo. Tener una buena hidrovía fue clave para soportar el problema climático que llevó a la baja históríca del Paraná este año.

-¿Hay preocupación por el hecho de que el gobierno cree una empresa estatal para manejar la hidrovía?

-En un momento parecía que iba por ese lado, que el Estado tomaría el control de la hidrovía en términos de obras, y esto está demostrado a nivel mundial que no funciona e implica también que los contribuyentes se hagan cargo de las obras. Después se aclaró que no iba a producirse la estatización sino que habría una oficina de control. Para nosotros sería un gravísimo error que se estatice la hidrovía. Lo mejor es la relación privada entre empresas exportadoras, cargadores, puertos y concesionarias, bajo el control estatal, por supuesto. Esto ha demostrado ser virtuoso y ha generado más producción, más empleo, más impuestos. Es un beneficio para todos y esperemos que el gobierno no cometa ningún error en este proceso.

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