Joe Biden lanza un ambicioso plan contra el cambio climático y renueva el liderazgo de EE.UU.

El presidente norteamericano, Joe Biden
El presidente norteamericano, Joe Biden Fuente: LA NACION
Rafael Mathus Ruiz
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27 de enero de 2021  • 19:51

WASHINGTON.- Con un urgente llamado a actuar para proteger al planeta, el presidente Joe Biden puso al gobierno federal de Estados Unidos detrás de la lucha contra el cambio climático, una crisis que para la nueva administración acarrea una amenaza existencial al mundo y a la seguridad del país, y que marcaun nuevo giro de 180º en el liderazgo de Washington respecto de la gestión de Donald Trump.

"Ya esperamos demasiado para hacer frente a esta crisis climática. No podemos esperar más", dijo Biden, en un nuevo discurso en la Casa Blanca. "Lo vemos con nuestros propios ojos. Lo sentimos. Lo sabemos en nuestros huesos. Y es hora de actuar", afirmó. El gobierno anunció además que convocará una cumbre internacional climática el 22 de abril, Día de la Tierra.

Biden ordenó suspender las nuevas concesiones para exploración de petróleo y gas en tierras y aguas federales, y eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, dos medidas que había prometido durante la campaña presidencial y que forman parte de su ambicioso plan climático que apunta a llevar a Estados Unidos a transformarse en una economía verde arraigada en la energía limpia y llegar a emisiones de carbono netas nulas para 2050.

El mandatario firmó dos decretos y un memorando para comenzar a afrontar la crisis del cambio climático, los últimos eslabones a su ola de acciones presidenciales que marcaron el rumbo de su presidencia, aniquilaron una parte del legado de Trump y marcaron el giro profundo en el liderazgo de la primera potencia global. Aunque las medidas fueron bienvenidas por activistas y defensores del medio ambiente, Biden reiteró que permitirá la continuidad del fracking, una técnica de explotación de hidrocarburos muy criticada por los ambientalistas y por el ala progresista del Partido Demócrata.

El decreto principal que firmó Biden establece a las consideraciones climáticas como "un elemento esencial de la política exterior y la seguridad nacional de Estados Unidos", y deja en claro que se requieren tanto reducciones significativas de emisiones globales a corto plazo como emisiones globales netas cero para mediados de siglo, o antes, para "evitar colocar al mundo en una trayectoria climática peligrosa y potencialmente catastrófica".

Además de imponer "una pausa antes de celebrar nuevas concesiones de petróleo y gas natural en tierras públicas o aguas marinas en la medida de lo posible", el decreto le ordena a la Secretaría del Interior que inicie "una revisión rigurosa" de las concesiones y las medidas que se pueden tomar para duplicar la producción de energía renovable a partir de la energía eólica para 2030.

Biden también creó el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología y firmó un memorando que le ordena a las agencias federales que tomen "decisiones basadas en evidencia guiadas por la mejor ciencia y datos disponibles". Los dos principales asesores de Biden serán John Kerry, que fue senador y candidato presidencial y a quien el presidente llamó "mi mejor amigo" durante su mensaje, y Gina McCarthy, que será la encargada de diseñar y ofrecer soluciones de política domésticas.

Andamiaje

Biden ya había ordenado a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) a que comenzara a rearmar el andamiaje de regulaciones creadas durante la presidencia de Barack Obama para proteger el ambiente, muchas de las cuales fueron desmanteladas por el gobierno de Trump.

La lucha contra el cambio climático fue un objetivo inexistente del gobierno de Trump, que, por el contrario, buscó ampliar la producción nacional de combustibles fósiles, defendió al carbón y ninguneó el riesgo impuesto por el calentamiento global. Aunque el cambio climático es reconocido como una amenaza por una abrumadora mayoría de científicos, una fracción de los estadounidenses descree que exista un vínculo entre la actividad económica, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono y la temperatura del planeta. En Washington, los demócratas creen que el cambio climático es un problema serio, pero muchos republicanos le dieron la espalda a la crisis, y algunos incluso consideran que el plan del mandatario es demasiado radical para la economía.

Biden se preocupó por remarcar en su discurso que la crisis abre una enorme oportunidad para crear nuevos puestos de trabajo bien pagos en las industrias de energías limpias. "Biden establece objetivos ambiciosos que garantizarán que Estados Unidos y el mundo puedan satisfacer las demandas urgentes de la crisis climática, al tiempo que empodera a los trabajadores y empresas estadounidenses para liderar una revolución de energía limpia que logre un sector energético libre de contaminación de carbono para 2035 y ponga al país en un camino irreversible hacia una economía neta cero para 2050", indicó la Casa Blanca

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