Joe Biden: un largo camino hacia una presidencia que podría ser crucial

Joe Biden, junto a su esposa Jill
Joe Biden, junto a su esposa Jill Fuente: AFP
Jill Barrow
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20 de agosto de 2020  • 19:34

WASHINGTON.- Esta noche, cuando Joe Biden se suba al podio como candidato presidencial de Partido Demócrata, se ofrecerá como un puente y como un bálsamo para una nación herida y a la deriva.

Veterano de la arena política norteamericana desde hace medio siglo, Biden, de 77 años, no puede encarnar en sí mismo ese recambio generacional que representaron J.F. Kennedy o Bill Clinton . Y aunque tenga una amplia variedad de propuestas de gobierno en materia de salud pública, impuestos y crisis climática, no hay forma de que se convierta en la cara de un floreciente movimiento progresista. En tanto varón y blanco, Biden no conoce en carne propia el racismo sistémico que actualmente ocupa el centro del debate nacional , después de siglos de inequidades sociales y económicas.

Pero el expresidente, seis veces senador y dos veces fallido precandidato presidencial sí tiene mucha experiencia de vida: el lapso de dos generaciones vivido en ambos extremos de la Avenida Pensilvania, que conecta la Casa Blanca con el Capitolio, un historial que combina la militancia de base en las calles con los acuerdos entre partidos y la bonhomía de carácter, y una historia personal de costumbres de clase media, luchas individuales y pérdidas familiares.

Así se presenta a sí mismo: como la persona que puede liderar al país después del tumultuoso mandato del presidente Donald Trump .

"Es alguien con mucha seriedad de propósito", dice Valerie Biden Owens, hermana menor del candidato y su eterna jefa de campaña antes de esta nueva apuesta por la Casa Blanca. "Son tiempos difíciles, son tiempos de duelo", dice Biden Owens, en clara referencia al coronavirus , su devastación económica y la concientización racial. "Se juntó todo eso, y mi hermano lo sabe, lo siente."

Será el electorado quien en definitiva decida si Biden puede ser realmente un puente de regreso a la normalidad política pre-Trump, un camino adelante hacia una sociedad más igualitaria, o una combinación de ambas cosas. La consideración más inmediata de los votantes, sin embargo, podría ser que Biden no es el presidente en funciones.

"Mi hermano está en las antípodas de todo lo que es Trump", dice Biden Owens. "No necesita inflarlo, porque Joe es la persona justa, en el momento justo y por las razones justas."

Biden aprovechará la Convención Demócrata para exhibir la que espera sea una coalición ganadora.

Sus spots de campaña en horario central incluyen a varios republicanos. Un video resalta la amistad de Biden con el fallecido senador John McCain, candidato republicano a la presidencia en 2008, y el exgobernador de Ohio, el republicano John Kasich, salió a apoyar a Biden y les aseguró a los republicanos anti-Trump que Biden no representa un "brusco giro a la izquierda".

Biden, sin embargo, pasó estos últimos meses trabajando con el exprecandidato Bernie Sanders y otras fuerzas progresistas para darle un matiz de izquierda a su programa de gobierno. Ese corrimiento refleja el creciente énfasis de Biden en el tema de la salud pública y la brecha de oportunidades , que según dice, quedaron "al desnudo" por los efectos económicos de la pandemia.

El lunes, Sanders reiteró su apoyo a Biden haciendo hincapié en la agenda de gobierno del candidato, y alentó a los progresistas más escépticos a darle a Biden un voto afirmativo de confianza, y no simplemente un voto contra Trump.

Los jóvenes demócratas que están a la izquierda de Biden, varios de ellos no-blancos, han colaborado para completar el programa de gobierno. Es la proyección pública de lo que Biden reconoce en privado ante la cúpula demócrata respecto de su edad: quiere promover el ascenso de toda una nueva generación, de una conformación completamente distinta a esa agrupación mayoritariamente blanca y masculina a la que se unió en 1973 para la interna demócrata para el Senado.

Y se ocupó de que no queden dudas con la elección de Kamala Harris , senadora por California, como su compañera de campaña, lo que la convierte en la primera mujer negra que ocupa la boleta presidencial de uno de los partidos mayoritarios.

Biden no ve conflictos inherentes en este abordaje amplio de "pescar con red", y tras casi 16 meses de campaña dice que Estados Unidos tiene que volver a aprender a ser gobernado con alguna forma de consenso, y que para eso hay que empezar sentando a diversas voces a la mesa.

Parte de la habilidad de Biden para convocar a fuerzas aparentemente tan distintas es que el tono de sus políticas es secundario a su tono personal, amplificado durante la Convención, que lo revela como un hombre compasivo y decente, un miembro fiel de la Iglesia Católica.

Aunque intenta transmitir una imagen de "tío bonachón", sigue teniendo la misma mecha corta que era más común hace décadas. En Iowa, le dijo directamente a un activista climático que votara por otro, y desafió a una pulseada a un hombre que cuestionaba su edad.

Sin embargo, es la empatía y no la ira lo que mejor define la vida de Biden, el vicepresidente que debió enterrar a un hijo muerto de cáncer, el joven viudo y padre de dos hijos que perdió a su primera esposa y una beba en un accidente de autos, y aquel niño del que se burlaban sus compañeros y hasta las monjas, por su marcado tartamudeo.

Su hermana señala que esas pruebas de la infancia fueron cruciales en su carácter, y es nuevamente aplicable a la campaña de Biden contra Trump, con un electorado fluctuante como telón de fondo.

"El que sufre bullying tiene que tomar una decisión", dice Biden Owens. "O se convierte él también en un abusador y le pisa la cabeza a la gente que no le gusta o cuyos valores ni siquiera se toma el trabajo de entender, o se da cuenta de que estamos todos en la misma y desarrolla empatía. Eso último es lo que hizo Joe. El siempre apela a lo mejor de cada persona."

Esta noche, aceptará la candidatura sin la habitual parafernalia que acompaña el evento: ni un estadio colmado, ni globos de colores. Simplemente hablará directo a cámara, rodeado apenas de su familia y de un puñado de colaboradores y medios de prensa.

"No es momento de celebrar", dice Biden Owens. "Este año, la Convención es reflejo del momento que vivimos."

Agencia AP

Traducción de Jaime Arrambide

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