Nueva era en EE.UU.: Kamala Harris, una jura para la historia y el potencial para una vicepresidencia trascendental

La jura de Kamala Harris
La jura de Kamala Harris Fuente: Reuters - Crédito: Kevin Lamarque
Chelsea Janes
Cleve R. Wootson Jr.
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20 de enero de 2021  • 16:10

WASHINGTON.- Kamala Harris prestó juramento hoy como vicepresidenta de Estados Unidos e ingresó a los libros de historia como la mujer de más alto rango de la historia norteamericana hasta hoy.

El momento refleja un ascenso histórico en momentos de una crisis histórica. Harris, de 56 años, hija de padre jamaiquino y madre india, se convierte en la primera persona negra y la primera persona de ascendencia surasiática que ocupa un cargo hasta ahora ocupado exclusivamente por varones blancos. La encargada de tomarle juramento fue Sonia Sotomayor, jueza de la Suprema Corte de Justicia, la primera latina en ocupar un sillón del máximo tribunal norteamericano, una elección muy bien calculada por la exsenadora de California, que a lo largo de su carrera siempre ha destacado la labor de las mujeres de color.

Desde el momento en que descendieron de la caravana de autos, Harris y su esposo, Doug Emhoff, fueron escoltados por Eugene Goodman, el agente negro de la policía del Capitolio que frenó a una turba de insurrectos mayormente blancos durante el intento de toma del edificio, hace dos semanas. Goodman también escoltó a Harris hasta el palco donde prestó juramento.

Al descender, Harris se cruzó con una multitud entre la que se destacaban aliados como Hillary Clinton, que hace cuatro años estuvo a punto de romper el "techo de vidrio" que impedía a las mujeres alcanzar los cargos más altos de la administración norteamericana, y a algunos adversarios recientes, como el juez supremo Brett M. Kavanaugh, que en la Comisión de Justicia del Senado fue sometido de uno de los interrogatorios más comentados de Harris.

Luciendo un atuendo púrpura de los diseñadores negros Christopher John Rogers y Sergio Hudson, Harris prestó juramento sobre dos Biblias. Una perteneció al ícono de los derechos civiles Thurgood Marshall, primer integrante negro de la Suprema Corte y graduado de la Universidad Howard -la misma que Harris-, a quien la exfiscal y flamante vicepresidenta siempre admiró como su héroe. La otra Biblia perteneció a Regina Shelton, una vecina de la infancia que fue como una segunda madre para Kamala Harris y su hermana menor, Maya. En enero de 2017, cuando juró como senadora, Harris también lo hizo sobre la Biblia de Shelton.

El juramento de Harris pasó a la historia en el momento mismo en que terminó de pronunciarlo, pero su mandato tiene el potencial de convertirse en la vicepresidencia más trascendente de la historia norteamericana. Los demócratas y republicanos tienen exactamente 50 escaños cada uno en el Senado, y como preside ese cuerpo, Harris tiene el crucial voto de desempate. Esa ventaja de los demócratas implica que la dupla Biden-Harris tendrá el camino despejado para impulsar las prioridades legislativas, como la ampliación de los subsidios federales de salud, una profunda y abarcadora reforma inmigratoria, y un aumento de impuestos para los ricos.

Harris fue una de los más de dos decenas de demócratas que arrancaron compitiendo en la interna demócrata para convertirse en candidatos a desplazar a Trump. Fue una de las favoritas de las primarias del Partido Demócrata desde un principio, y el lanzamiento de su campaña en el City Hall de Oakland, California, reunió a más de 20.000 simpatizantes, más que la mayoría de sus contendientes.

Pero su campaña se fue desdibujando, fundamentalmente porque nunca logró quitarle parte del apoyo de las bases a Biden. Para diciembre de 2019, Harris se había quedado sin fondos de campaña y abandonó la carrera interna antes de que se emitiera un solo voto.

Harris, que accedió al Senado el mismo día que Trump a la presidencia, no tenía un historial progresista que le permitiera robarle seguidores a la senadora Elizabeth Warren o al senador Bernie Sanders, y tampoco tenía la chispa del recién llegado Pete Buttigieg, entonces alcalde de South Bend, Indiana.

Por el contrario, de esa paleta de candidatos, la más diversa de la historia, los demócratas buscaron el pragmatismo y la normalidad de Joe Biden, convencidos de que era quien más chances tenía de derrotar a Trump en una elección general.

Relevancia

Con 78 años de edad, Biden es el presidente más viejo de la historia de Estados Unidos, detalle que reviste de aún mayor relevancia a la persona designada eventualmente para reemplazarlo. Biden dijo que se considera "un candidato de transición", una etiqueta que convalidó cuando se comprometió a elegir a una mujer para acompañarlo en la boleta, y se entrevistó con más de una decena de candidatas.

Pero cuando el país ardió en enfrentamiento raciales por la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, los militantes progresistas y líderes del Congreso presionaron a Biden para que no solo seleccionara a una mujer, sino que además fuese negra.

Harris conoce a Biden desde hace años y era allegada a su difunto hijo Beau, fiscal general del estado de Delaware cuando Harris ocupaba el mismo cargo en California.

A pesar de esa conexión, en el primer debate de la interna demócrata, Harris atacó a Biden por su nostálgica rememoración del buen trabajo que había hecho en el pasado con dos senadores segregacionistas.

"Fue doloroso escucharlo hablar sobre la reputación de dos senadores de los Estados Unidos que construyeron su reputación y sus carreras sobre la segregación racial en este país", disparó Harris durante el debate, donde también criticó a Biden por su oposición a otras medidas de disgregación racial.

Según Jill, esposa de Biden, ese momento "fue como un puñetazo en el estómago", y durante meses le agregó suspenso a la búsqueda de un compañero de fórmula de Biden.

Pero Biden y Harris se reconciliaron públicamente, y sus asistentes dicen que han trabajado en conjunto durante toda la etapa de transición. De ambos lados dicen que Harris será una socia clave del gobierno de Biden, así como Biden lo fue para el expresidente Barack Obama. Durante los meses de transición, Harris se mostró y habló junto a Biden en numerosos eventos, una presencia constante como nunca lo había sido un vicepresidente hasta ahora.

The Washington Post

(Traducción de Jaime Arambide)

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