6 hábitos que te van a ayudar a ser más innovadora

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Ramiro González. Producción de Sofía Di Nunzio
Sandra Felsenstein
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3 de diciembre de 2020  • 09:55

Con la creatividad sola no es suficiente. Desde nuestro Bookazine "El Método Maker", te contamos cómo hacer para que tus mejores ideas lleguen a buen puerto. Sandra Felsenstein, Directora y fundadora de DINKA, nos guiará por este camino hacia la innovación.

¿Te considerás una persona creativa? Todas somos creativas en distintos niveles. La creatividad nos desafía, nos obliga a salir de nuestra zona de confort y a abordar los problemas de una manera distinta. Y, por supuesto, ¡la creatividad es una habilidad que se ejercita! Cuanto más te desafíes a usarla, más la tendrás.

Pero, más allá de las ideas increíbles que se te puedan ocurrir, si no sabés cómo convertirlas en innovación, no te van a servir de mucho. Por eso, en este capítulo vamos a ayudarte a sacar a flote tu lado más innovador, para que te animes no solo a pensar diferente, sino a convertir tus ideas en un plan de acción.

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Ramiro González. Producción de Sofía Di Nunzio

Creatividad vs. innovación

¿Cuál es la diferencia entre la creatividad y la innovación? Básicamente, la creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas, ideas diferentes, mientras que la innovación es la forma de aplicarlas, es decir, de agregar valor y de implementar estas nuevas ideas. A veces se cuenta con ideas creativas que no son aplicables o que no generan un beneficio, y en estos casos no puede hablarse de innovación. De todas formas, ser parte del proceso, crear y conocer cosas nuevas siempre nos encanta, aunque no se genere una innovación en sí.

La realidad es que para innovar no siempre es necesario inventar cosas nuevas o extremadamente creativas, sino que en muchas oportunidades se trata simplemente de combinar conceptos aparentemente diferentes para crear uno nuevo, ideas que hasta el momento no se habían pensado en forma conjunta para solucionar un problema. Un ejemplo emblemático es el caso de la valija con rueditas: las valijas datan de la Edad Media y la rueda se inventó mucho antes aún. Sin embargo, fue recién en el año 1970 cuando nació la primera valija con rueditas. Fue la empresa Briggs & Riley la que la inventó luego de detectar una clara necesidad de agilizar el traslado en los aeropuertos, patentando una maleta con cuatro ruedas y con una cuerda para poder tirar de ella. Hasta ese momento, nadie se había planteado la relación que existe entre una valija y la rueda o, por lo menos, no lo había llevado adelante.

Seis hábitos para innovar

Para innovar, básicamente, hay que animarse. Estate dispuesta a correr riesgos, a equivocarte y a aprender de tus errores. A continuación, te dejamos seis hábitos que podés trabajar para volverte una persona cada vez más innovadora.

  1. Sé curiosa. Uno de los aspectos más importan- tes de las personas innovadoras es su capacidad de observación. Las buenas ideas muchas veces surgen de mirar a nuestro alrededor, de preguntarnos todo y de ser curio- sas. Si sos madre o tía, seguro te llama la atención la capacidad que tienen los chicos de preguntar el porqué de todo, de cuestionarse las cosas constantemente. Es que, sin lugar a duda, de chicas somos más creativas y esta condición es algo que vamos perdiendo a medida que pasa el tiempo. Por eso te propone- mos que ejercites esta cualidad y no dejes de preguntarte ni de observar. Como en el ejemplo de la valija y las rueditas, solo a partir de la observación surgió la idea creativa de unir la valija con la rueda.
  2. Arriesgate. Por supuesto que innovar implica correr riesgos. Todas sabemos que la que no arriesga no gana. Por lo tanto, para innovar, animate, recorré nuevos caminos e intentá nuevas soluciones que en algunas oportunidades fallarán, pero en otras no, y ¡serán tu recompensa!
  3. Confiá en vos. Otra característica habitual entre las personas más innovadoras es que suelen ser optimistas, buscan la oportunidad. Los pesimistas suelen encontrar su camino lleno de piedras y obstáculos, muchas veces autoimpuestos. Por eso, las personas optimistas, que tienen confianza en sí mismas, suelen atravesar los procesos de innovación con mejores resultados. Así que tratá de desarrollar tu confianza en vos misma y mirá la mitad del vaso lleno para poder encontrar e implementar nuevas soluciones.
  4. Amigate con el gris. Estamos acostumbradas a pensar en forma binaria. O sea, algo es de una forma o de otra, blanco o negro. Para desarrollar tu lado innovador, hacé el ejercicio de pensar los grises. Como dijo Scott Fitzgerald, el gran novelista norteamericano: "La prueba de una inteligencia de primer nivel es la capacidad de mantener dos ideas opuestas en mente al mismo tiempo y aún conservar la capacidad de funcionar".
  5. Conocé gente diferente. ¡Juntate con gente diferente a vos! Formar equipos con perfiles heterogéneos siempre es una muy buena idea cuando se quiere innovar, ya que las opiniones diferentes vuelven las discusiones mucho más ricas e interesantes. No te olvides de que en la diversidad se encuentra la respuesta a muchas problemáticas y se descubren caminos alternativos que no conocemos.
  6. Procurá tener momentos de distensión. ¿Te pasó alguna vez que, caminando en la playa, duchándote o simplemente paseando, se te ocurrieran las ideas más creativas? Lo mismo ocurre a veces al despertarnos a la mitad de la noche con una buena idea. Esto sucede porque la mente necesita estar despejada para crear. Te recomiendo generar estos espacios de ocio y relax ya que una mente estresada es enemiga de la innovación.
Para ver un caso emblemático de un proceso de innovación, podés googlear el de la consultora IDEO, a la que le encargaron el diseño, hace unos años, de un changuito de supermercado más cómodo y chiquito, para minimarket. Pero recordá que vos podés aplicar todos estos pasos para resolver cualquier problema o necesidad que tengas o cualquier proyecto que quieras encarar, tanto personal como profesional, y adoptar a la maker como estilo de vida.

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Ramiro González. Producción de Sofía Di Nunzio

Para aplicar: Design thinking, procesos más eficientes

Muchas veces se piensa el proceso de innovación como algo que ocurre en las grandes empresas o que solo llevan adelante importantes líderes y personalidades que cuen- tan con grandes equipos. Pero, tal como venimos viendo, es algo que vos también podés ejercitar y aplicar en tu día a día para la búsqueda de nuevas soluciones en tu vida personal, en tu trabajo o si tenés un emprendimiento. Cualquiera que sea el tamaño del desafío, siempre vale la pena hacerlo de forma organizada, teniendo en cuenta ciertas etapas del proceso.

¿Alguna vez escuchaste hablar de design thinking? Suena a algo muy técnico y lejano, pero no es más que una estructura o un proceso que nos muestra cómo ordenarnos al momento de innovar, para hacerlo con mayor probabilidad de éxito.

Para resumir esta idea, el design thinking recomienda:

  • Comprender el problema.
  • Idear soluciones.
  • Seleccionar las más viables.
  • Prototipar.
  • Volver a empezar.

Este proceso implica:

  1. La capacidad de empatizar con el problema que querés solucionar.
  2. La creatividad en la generación de ideas y soluciones. Este es el momento para dejar volar tu imaginación. No descartes ni las ideas más locas.
  3. La racionalidad para analizar y ajustar las soluciones al contexto del desafío. Esta es la parte de bajar a tierra, es decir, ver cuál o cuáles de estas ideas te parecen más viables y serán las que elegís.
  4. La voluntad de empezar cuando llega el momento de prototipar, o sea, probar de alguna forma si esto dará resultado. Para prototipar, lo importante es no buscar la perfección.
  5. Y, si ves que no resulta como pensabas, volvé un paso atrás o volvé a empezar para seguir mejorando o creciendo. Es un proceso circular que vuelve sobre sí mismo.

Herramientas para ayudarte a innovar

  1. Podcast: Belén Barragué y Connie Tenaglia, Emprendals.
  2. Charla Ted: Fabiana Renault, Coleccionista de ideas.
  3. Libros: Tom Kelley, Las 10 caras de la innovación. Jeff Jarvis, Y Google, ¿cómo lo haría?Michael Michalko, Los secretos de los genios de la creatividad.

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