Ejercicio: aprendé a hacer un tablero de visualización

Visualizar para emprender, esa es la cuestión.
Visualizar para emprender, esa es la cuestión.
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26 de agosto de 2019  • 12:17

Ana Dorado dice haber sido una de las personas más desorganizadas del mundo. Pero asegura que, hoy, las técnicas de gestión visual la ayudan a llevar una vida más enfocada, simple y feliz. La llamamos porque es experta en Visual Thinking, una técnica para hacer visual el pensamiento y organizarte mejor. Ademas, es Diseñadora Gráfica (UBA) especializada en Tipografía (UA de Barcelona). Apasionada por la docencia, ayuda a que los equipos puedan comunicarse en imágenes, para compartir ideas, explicar procesos, y crear conocimiento. Acá nos deja un ejercicio para poder visualizar nuestros proyectos y llevarlos a cabo de manera ordenada.

Ver para emprender

Te propongo poner manos a la obra y armar tableros de visualización para tangibilizar, definir y dar forma a tus proyectos. Al visualizar, quizás lo que te parecía una idea genial ya no te entusiasma tanto, o bien te podés dar cuenta de que lo que deseás está mucho más cerca de lo que pensabas. Cuando ordenamos, agrupamos y clasificamos ideas podemos explicar procesos más fácilmente, algo que Einstein comprendía más que nadie: "Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo". Hacer tableros también sirve para alinear expectativas en grupo y para priorizar mejor los proyectos. Finalmente, bajar a papel tus ideas sirve para que estas se cumplan, porque, una vez que empezás a prestarles más atención, tu cerebro o el universo se encargan de atraer lo necesario para hacerlas realidad. En cualquier caso, definir lo que queremos nos acerca a la meta, y si lo hacemos de forma visual, que es el idioma que el cerebro mejor entiende, estamos mandando señales mucho más concretas.

¿Qué es un tablero de visión?

Podés haberlo escuchado nombrar como tablero de visión, tablero de sueños, visionboard, mapa de los sueños, mapa de visión o collage de visión. No es otra cosa que un mapa mental donde volcar tu visión sobre un proyecto en particular o sobre tu vida en general. Una representación gráfica y tangible de tus deseos, expectativas, objetivos, ideas e intenciones.

¿Cómo lo hago?

Visualizá esa "foto" donde te ves a vos misma y te sentís realizada. ¿Qué creés que habría en tu proyecto o en tu vida para que te sintieras así? Plasmá en un papel eso que anhelás. Podés hacerlo en una hoja, afiche, corcho o pizarra y llenarlo de dibujos, recortes de revistas, post-its, papeles, fotos, líneas, flechas y garabatos. También podés incluir frases o palabras sueltas recortadas o escritas a mano. Es muy potente que en la imagen aparezcas vos y la gente que te gustaría que te acompañe. Si no te animás a dibujar personas, vale buscar imágenes que las representen. O poner manos, fotos de espalda y hasta una silueta. Pero ojo: éste no es momento de preguntarte qué tan lejos o cerca estás de cumplir ese sueño. Pensalo en grande, ¡como si tuvieras una varita mágica! Te sugiero tomarte ese rato para vos: prender una velita, poner una música que te guste, y empezar a disfrutar de eso a partir de ahora, porque ya lo estás empezando a crear.

¡Es que no sé dibujar! Tranquila: un tablero de visión está lejos de ser una obra de arte. Ponemos el foco en bajar a papel las ideas, no en hacer una pieza estética. Además, no todos los tableros son tan elaborados ni tienen imágenes y aún así cumplen su función. Si no te sentís cómoda dibujando podés plasmar ideas en una hoja, bien simple, con post-its, palabras sueltas y algunas flechas. Algo más parecido a los mapas conceptuales de la escuela. Lo importante es que tu cerebro, que también piensa en imágenes, lo perciba como formas y no como un texto plano. De esa forma se fija más. Si de todas formas te asusta hacer algo gráfico, podés empezar a armar un listado de todo lo que te gustaría que haya en tu vida o en tu proyecto y después ir a buscar y recortar imágenes que representen eso que definiste en palabras. Ya una vez que arranques el collage, seguramente te animes a dibujar algo que no hayas encontrado en las revistas.

¡Es que no sé qué quiero! Si en cambio estás perdida y no sabés bien qué es lo que querés, muchas veces empezar a ojear revistas resulta un disparador de ideas. También sirve recortar palabras o frases que te inspiran (y por supuesto, las que no encuentres... ¡las escribís vos!). Si por ejemplo tu proyecto es mudarte, podés mirar imágenes de departamentos, casas o muebles que te gusten. Si fuera planear un viaje, podés mirar fotos de lugares y fijarte con qué resonás; y si fuera un cambio en tu profesión, podés empezar por mirar imágenes de cosas que te gustan, o que representen el estilo de vida que te gustaría tener. En este caso, visualizar funciona más como una forma de enterarte de todo lo que hay en tu cabeza.

¿Qué tipo de proyectos puedo visualizar?

Cualquier proyecto. De hecho podés hacer más de un tablero de visión. Yo, por ejemplo, tengo mil. A algunos los hago con mucho detenimiento, y otros, para proyectos cortitos o decisiones simples, los armo en minutos. Y si nunca hiciste uno te recomiendo empezar por uno más general.

Un tablero de tu vida

Está bueno hacer un tablero con más dedicación al iniciar el año, cerca de tu cumple o en momentos de grandes definiciones. También podés plasmar cómo te gustaría que sea tu vida de acá a 1, 3, 5 o 10 años, a nivel personal y profesional. Ya sé: a veces cuesta mirar lejos. Pero tené en cuenta que cuanto más lejos pongas la meta, más tiempo tendrás para lograrla, y por tanto, puede ser más ambiciosa o más alejada de tu realidad actual. De todas maneras, no te compliques con la fecha: no es indispensable definirla. Podés preguntarte qué te gustaría que hubiera, o bien imaginarte cómo te gustaría que sea un día de tu vida.

¿Qué áreas incluyo?

Pensá en todas las áreas que para vos son importantes. Podés incluir cosas relativas a tu vida social, a tu familia, amigos, pareja; a tu emprendimiento o profesión; a tu desarrollo emocional o espiritual; al disfrute, ocio, tiempo libre; al espacio en que vivís; a tu imagen personal. Y si te copás, ¡hasta podés crear un tablero por cada área de tu vida! ¿Cómo te gustaría que sea? ¿Dónde te gustaría vivir? ¿En un departamento? ¿En una casa? ¿En la ciudad? ¿Cerca de la naturaleza? ¿Con quién/es te gustaría vivir? ¿Qué tipo de trabajo te gustaría hacer? ¿Algo parecido a lo que hacés hoy o algo distinto? ¿Te imaginás trabajando en relación de dependencia o teniendo tu propio proyecto? ¿En qué rubro? Si es tu proyecto personal: ¿trabajarías desde tu casa, en una oficina, en un local? ¿Qué te gustaría hacer en tu tiempo libre? ¿Empezar un curso de cocina, aprender portugués, ir a una clase de baile? ¿Jugar con tus hijos? ¿Leer?¿Ir al cine? ¿Al teatro? ¿Te gustaría viajar? ¿A dónde? ¿Con quién? ¿Querrías hacer actividad física? ¿A qué hora y cómo te gustaría levantarte? ¿Hay cosas materiales que te gustaría tener? ¿Una bici? ¿Alguna herramienta de trabajo? ¿Un auto? ¿Tu casa propia?

Este ejercicio puede ser un momento de usar la imaginación, divertirse y crear. Una buena práctica es juntarse con amigas y amigos para diseñar cada uno su propio tablero. El resultado de hacerlo en grupo es muy inspirador y estimulante. ¿Querés inspirarte más? Mirá estos videos de charlas TED:

* It's half done when you've drawn it

* Draw your future

Al iniciar un proyecto

Cuando se trata de proyectos, los tableros de visión son documentos de trabajo súper potentes para ponernos de acuerdo en equipo, trazar direcciones y tener una guía a partir de la cual priorizar y tomar decisiones. En estos casos, con más razón tenés que olvidarte de poner esmero en los dibujitos. Y ni se te ocurra hacerlo en un programa de diseño, todo prolijo y acabado, porque cuando quieran agregar o cambiar algo al proyecto les va a dar pena. Y la idea, otra vez, no es una creación artística, sino tener un documento vivo y flexible que puedan ir actualizando.

La pregunta por el propósito

Te sugiero empezar por preguntarte ¿para qué inicio este proyecto? ¿Qué me mueve a embarcarme en esto? Parece una obviedad, pero es importante que tengas en claro tu propósito. ¿Emprendés para poner tu don y tu talento al servicio de los demás? ¿Para desarrollar tu pasión? ¿Como una fuente extra de ingresos? ¿Para no cumplir horarios? Quizá es una hoja con 3 grandes conceptos. No importa, el tema es que tengas claro lo que estás definiendo. Hacerlo de antemano sirve para que cuando te encuentres cansada, desanimada o sin rumbo, recuerdes tu motivación inicial (que por supuesto puede ir cambiando).

Ya lo tengo… ¿y ahora qué hago?

Una vez que tengas los tableros hechos, podés pegarlos en algún lugar visible, para que continuamente mantengas esa imagen viva en tu cerebro y poco a poco llegue a tu subconsciente. Si son tus tableros personales podés ponerlos en la puerta de la heladera, en tu placard, como fondo de pantalla de la compu o del celular. Si son de un proyecto en particular, podés pegarlos en la pared de la oficina o en una carpeta que tengas a mano y que sepas que vas a usar cada vez que se hable de ellos. Tenelos presente y revisalos cada tanto, comentándoselos a otras personas para que te ayuden a pensar, o bien simplemente para escucharte a vos misma y conectar con eso. ¿Y si cambio de opinión? ¿O quiero que mi proyecto sea diferente a mitad de camino? Siempre se pueden agregar o quitar elementos, ajustar alguna cosita, hacer uno nuevo para algún aspecto… o rehacerlo si ya el rumbo cambió demasiado.

Para finalizar: ¿qué tengo que tener en cuenta?

  • Que dependa de mí. El tablero es tuyo. No pongas cosas que le corresponda hacer a otras personas, o que tengan que ver con voluntades o coyunturas ajenas.
  • Me olvido del "cómo".No importa si ahora estás lejos de esa foto: no es el momento de pensar en eso. El tablero es el horizonte que te guía, por eso decimos "como si tuvieras una varita mágica".
  • Soy honesta y no me juzgo. No te preocupes si a otra persona pueda parecerle ambicioso, superficial, difícil de lograr, etc. Esto es solo para vos.
  • En positivo y tiempo presente.Nuestro cerebro identifica las imágenes y no registra el "no". Por eso evitá incluir cosas que temas que ocurran (¡ni siquiera tachadas!). Si te preocupa que algo vaya mal, pensá cómo sería la alternativa que sí te dejaría contenta.
  • ¡Que me haga sonreír!No midas nada en términos estéticos. Lo que vale es que lo hagas con amor, y que cuando lo mires, te haga sonreír.

Si sentís que el tiempo no te alcanza y te cuesta organizar tus proyectos, podés inscribirte al taller práctico "NO TENGO TIEMPO" que va a estar dando Ana para priorizar mejor y gestionar con eficiencia. Vas a aprender métodos simples para visualizar objetivos y calendarizar tareas, además de intercambiar experiencias y buenas prácticas.

¿Cuándo? El 4 y 11 de septiembre de 18.30 a 21.30.

¿Dónde? En Indus Coworking (Acevedo 1175, Villa Crespo).

info@anadorado.com

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