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10 de enero de 2021  • 00:00

"Tenemos tres poderes iguales entre sí. Nuestro presidente no está por encima de la ley". (De Joe Biden)

Esta breve columna no va a hablar de la insistencia de Alberto Fernández en mandarnos a los periodistas al psiquiatra ni de que haya dicho que no está "en la naturaleza" de Victoria Donda "sacarles ventaja a puestos del Estado". Nadie mejor que él para detectar y deshacerse de quienes naturalizan el choreo estatal. Por su condición de profesor de Derecho lo decimos, claro.

Este escueto pero sentido espacio es para agradecer su coherencia a todo el gobierno nacional. Lo malo que nos pasa se repite sin piedad. Nunca aprendemos de los errores. Las alertas no las vemos ni aunque se pongan moradas. La sopa nos agarra siempre con un tenedor en la mano. Y a lo bueno, que mayormente son promesas, no se lo lleva un vientito en nuestro país, sino trombas marinas como las de la costa atlántica. Estamos todos avisados.

Esa situación nos pone en ventaja respecto de países cuyos ciudadanos no saben a qué atenerse. Tres ejemplos alcanzan. El jefe revolucionario bolivariano Nicolás Maduro reconoció que el dólar fue una tabla de salvación para su país. "Funcionó como una válvula de escape para el ingreso, el comercio y la satisfacción de necesidades" en Venezuela, dijo después de que se le infartara el pajarito con el que discutía estos temas.

A esa irrefrenable dolarización se le adelantó la entrada en Cuba de la reconversión monetaria, que actualiza el viejo modelo socialista eliminando subsidios y reemplazando los pesos convertibles (CUC) por pesos cubanos, precisamente cuando la divisa norteamericana se hace fuerte en comercios y en el mercado ilegal de la isla.

Y justo cuando la revolución "castrochavista" empezaba a maquillarse de verde, un grupo de seguidores de Donald Trump, liderado por un hombre búfalo, ponía en jaque la institucionalidad norteamericana ingresando por la fuerza al Capitolio para impedir el aval a la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales. ¿Qué dijo entonces Venezuela? Que "condena la polarización política y la espiral de violencia que refleja la profunda crisis del sistema político y social de los EE.UU.". Tras esa declaración, el águila calva, emblema nacional del país de Donald, pidió asilo en Moscú.

Lo más doloroso para esta gente acostumbrada al statu quo lo sintetizó Biden: "No hay un presidente que sea rey. Tenemos tres poderes iguales entre sí. Nuestro presidente no está por encima de la ley". Ay, Joe, ¿conocés la Argentina?

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