La familia de Fernando Báez Sosa insistirá en la hipótesis del "homicidio por placer"

Fernando Burlando, abogado de los padres del chico asesinado el 18 de enero pasado, pedirá que se aplique ese agravante a la imputación de los diez acusados
Fernando Burlando, abogado de los padres del chico asesinado el 18 de enero pasado, pedirá que se aplique ese agravante a la imputación de los diez acusados Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez
Miguel Braillard
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4 de mayo de 2020  

"Esa madrugada, estos tipos fueron a una cacería humana. Se filmaron previo a entrar al boliche y también afuera, cuando masacraron a golpes a Fernando. ¿Sabés para qué? Para ver el video todos juntos en la previa del otro día, tomando alcohol y falopa. ¿Sabés cómo se llama eso?: asesinar por placer".

Así, con esa contundencia, define Fernando Burlando, abogado de los padres de Fernando Báez Sosa, la acción de los diez jóvenes zarateños acusados del crimen cometido a la salida de la disco Le Brique, de Villa Gesell, la madrugada del 18 de enero pasado.

La causa está caratulada como homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas con los agravantes de ensañamiento y alevosía. Pero Burlando y su socio, Fabián Améndola, adelantaron a LA NACION que al término del largo receso judicial motivado por la pandemia del coronavirus insistirán ante la Justicia para que aquel tercer agravante -el de homicidio por placer- les sea atribuido a Máximo Thomsen, Matías Franco Benicelli, Ciro, Luciano y Lucas Pertossi, Enzo Tomás Comelli, Blas Cinalli y Ayrton Michael Viollaz, detenidos desde aquel día. Y pedirán idéntica acusación para Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, que están imputados como partícipes necesarios, pero en libertad.

"Si en esta instancia me preguntás si a los dos que dejaron en libertad, si la fiscal Verónica Zamboni le pedía la prisión preventiva, quedaban detenidos, te respondo que sí, sin dudas. Con muchísimos menos elementos de prueba, en cualquier homicidio que se investiga en la provincia, la gente queda presa e incluso es condenada", dijo Burlando.

Resaltó que en el fallo de la Cámara de Apelaciones de Dolores, que confirmó las prisiones preventivas, al hacer referencia a los mensajes de WhatsApp entre los imputados se dio cuenta de los peligros procesales y de que los jóvenes fueron a una "cacería humana".

"Hay circunstancias que prueban que fueron en busca de una víctima. Por ejemplo, la reacción que tuvieron frente al 'caducó...', mensaje que se enviaron entre ellos. La Cámara interpreta ese 'caducó' como 'lo matamos', que nadie busque otro significado porque no lo hay. Y voy al punto: ¿las dos personas que fueron liberadas no eran parte también del grupo de WhatsApp? Sí. Entonces, deben ser consideradas responsables y, también, culpables del homicidio. El juez dice que frente a la expresión 'caducó' ninguno tiene una expresión del estilo 'che, te equivocaste, qué hiciste, vamos a juntarnos, esto es una locura, una cagada'".

Con las copias del expediente sobre su escritorio, Burlando vuelve a la carga con la cuestión del homicidio por placer. Dice que lo obsesiona porque está plenamente demostrado: "¿Cómo pruebo que el placer arrancó antes de consumado el asesinato? Tengo la filmación previa al hecho y la posterior. Se graban no porque quisieron hacer ostentación. Lo que buscaban era el placer: ver todos juntos los videos después del crimen, querían ver cómo mataban. Ahí tengo el argumento indiscutible de esta sed de gozar lo brutal de la matanza. Primero se fueron a comer a McDonald's; luego, a organizar la previa de ese mismo día, con flores de marihuana, con alcohol, como lo manifestaron en sus mensajes. Seguramente esa previa iba a ser el momento de la exhibición, dadas la crueldad y la brutalidad que exponen estos chacales, como ya lo habían hecho otras veces".

Amplió el concepto: "Cinalli filma desde que salen del boliche, cuando lo van a agarrar y hasta que lo logran. ¿Si vas a trompear a un tipo qué sentido tiene filmarlo? ¿Qué puede significar? Respondo: que ya desde antes estoy planificando matarlo".

Recuerda cómo comenzó la mortal golpiza: "Fernando trató de calmar los ánimos dentro del boliche entre los rugbiers y un amigo suyo. Y se lo eligió como víctima. El bullying estuvo presente. Pensaron que era inferior e ideal para escarmentar sus propias miserias. Hay testigos que cuentan que dijeron entre ellos 'llevate de trofeo a este negro de mierda. Se la veía venir cuando salió del boliche, pero como era muy protector de sus amigos se quedó".

Prosiguió: "El primer golpe que le dieron fue en la nuca y desde atrás. Lo dejó fuera de acción, imposibilitado de defenderse, de pedir auxilio o piedad. Eso define la cobardía de los agresores. No hubo ningún tipo de código callejero. Pegarle a Fernando era como darle a un muñeco de trapo porque estaba desvanecido, ya lo habían elegido e iniciaron la cacería. Se dieron cuenta de que estaba muy mal y siguieron, redoblaron la apuesta, se reforzaron individualmente porque no dejaban que nadie se metiera. Los testigos no vieron pegar a uno solo; participaron todos. No hay que olvidar nunca que este grupo funcionó en equipo. El que realizó la mirada intimidante y evitó que otros intervinieran para ayudar al caído es también autor del homicidio. Acá no hay una autoría secundaria, son todos coautores. No se puede negar la problemática del ataque en manada. Cada uno tuvo un rol para el resultado final, la muerte".

En cuanto a la teoría del "homicidio por placer", Burlando sostuvo: "Es una figura muy pocas veces utilizada en la historia del derecho argentino. Los jueces son reacios a aplicarla. Una cosa es agarrarse a trompadas en la calle y otra es cuando hay ensañamiento y se mata a alguien. Históricamente, en este tipo de casos, los jueces se preguntaban ?¿quién pegó?'. Definían: 'Fulano y Mengano, ustedes dos, adentro". Y al que intimidó para que nadie ayudara o que formando parte del grupo violento asustó para evitar una asistencia externa lo hacían zafar. Y no debe ser así. Cuando se sentencie en casos como este y vayan todos presos, porque son responsables, más de uno, en vez de pegar, va a separar. Este debe ser un caso bisagra, como fue el de Carolina Piparo".

¿Cree que con esta presentación que usted va a realizar transcurrida la feria judicial a los dos que liberaron en su momento los van a volver a detener?, pregunta LA NACION al abogado.

Burlando respondió: "Creo que van a detener a esos dos después del fallo de la cámara y de lo que vamos a aportar nosotros. No bien termine la feria judicial estaremos presentando el pedido de detención y también el de un partícipe más, que es menor de edad. Es increíble el desprecio de estos muchachos por la vida. Recién habían matado a un chico y le mintieron a la policía cuando les preguntaron si ellos habían tenido algo que ver. Contestaron que no, con una frialdad que también destacó el fallo de la cámara. Hoy, estos jóvenes se estarán lamentando. Lo mismo sucede con los violadores. Cuando están presos se arrepienten, pero cuando salen vuelven a violar".

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