Tragedia aérea. A 25 años de la muerte de Lilian Almada, la azafata que cayó de un avión en vuelo

Mirtha Murúa, madre de Lilian Almada
Mirtha Murúa, madre de Lilian Almada Crédito: Facebook
Gabriela Origlia
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8 de agosto de 2020  • 16:52

CÓRDOBA. El vuelo 2306 de Inter Austral cruzaba las Sierras Grandes, en Córdoba, en ruta hacia Mendoza. Ese 9 agosto de 1995,Lilian Noemí Almada era la azafata que integraba la tripulación. Era un viaje de rutina; eso imaginó cuando salió de su casa y se despidió de su hija, de tres meses, y de su mamá, que la cuidaría. El vuelo, para ella, terminó a poco de empezar: cayó al vacío cuando una de las puertas del CASA 235-200 se abrió y el aire la succionó. Sobre el cerro Champaquí hay, desde hace unos meses, una cruz que la recuerda. La pusieron sus compañeras de colegio.

La muerte de Lilian Almada integra la trilogía de los accidentes aéreos de la Argentina que se sucedieron entre 1995 y 1999: el de ella, el de Austral en Fray Bentos en 1997 (74 muertos) y el de LAPA, en 1999.

Mirtha Murúa, su mamá, la recuerda cada día y dedica tiempo a un Facebook que lleva el nombre de su hija y en el que abundan las oraciones religiosas; cada tanto -además- comparte publicaciones de la Asociación Víctimas de Accidentes Aéreos Argentina, con quienes está en contacto. Mirtha no olvidó un solo detalle de ese 9 de agosto de 1995. Sigue siendo una pesadilla. Estaba mirando una telenovela cuando, apenas unos minutos después de las 18, sonó el teléfono de su casa; era su hermana. "¿Lilian está trabajando? Dicen que cayó una azafata desde 3000 metros". Se le paró el corazón; sus pensamientos iban a mil.

Lilian Almada
Lilian Almada Crédito: Facebook

El vuelo de Lilian había despegado a las 17.45 desde el aeropuerto Córdoba;16 minutos después la puerta se abrió. Ella estaba en el área de la cocina, preparando el café para repartir entre los 40 pasajeros.

"La mataron sin balas", repite Mirtha, e insiste con que la seguridad aérea y del transporte en general son una deuda en la Argentina. El día que conversa con LA NACION llora: "Vamos a seguir teniendo tragedias si no lo tomamos en serio, no solo a la seguridad aérea, sino a todo", dice.

En 1990 la aerolínea española Iberia y Cielos del Sur formaron un consorcio que ganó la privatización de Aerolíneas Argentinas, momento a partir del cual comenzó un gradual proceso de fusión entre Austral y Aerolíneas. En los '90 se creó Inter Austral, que operaba con aeronaves Casa 235, con base inicialmente en Córdoba, desde donde realizaba vuelos a Mendoza , Río Cuarto , San Rafael, Tucumán , Salta , Jujuy y Rosario . Un año después, los CASA establecieron base en Buenos Aires .

El cuerpo de Lilian, que tenía 26 años, fue encontrado dos días después de la caída. Se lo halló en medio de un operativo con helicópteros y equipos por tierra. Fue clave el testimonio de una mujer que comentó haber escuchado un ruido "muy fuerte"; el momento que mencionaba coincidía con el de la apertura de la puerta. Lilian estaba en la zona apuntada por la lugareña.

El lugar donde cayó Lilian Almada
El lugar donde cayó Lilian Almada Crédito: Facebook

Las investigaciones realizadas descubrieron graves fallas de seguridad en los aviones. La aerolínea dejó de operar en 1996.El juicio comenzó seis años después;durante todo ese tiempo la madre de la azafata luchó por mantener vivos el caso y la memoria de su hija. En el banquillo estaba sentados cinco directivos de Inter Austral como presuntos responsables del delito de "accidente aéreo culposo agravado por muerte".

Eran Javier Losa de la Cruz, gerente técnico; Adolfo Luna, jefe de mantenimiento del Aeropuerto Internacional de Córdoba; Ricardo Embón, gerente de planeamiento e ingeniería; Jorge Fernández, gerente de mantenimiento, y Alberto Muñoz, gerente de aseguramiento de la calidad. La sala de audiencias se convirtió en el escenario de cruces entre la abogada de la familia Almada, María Elba Martínez (una mujer con una larga trayectoria en causas de derechos humanos), y el defensor de tres de los acusados, Oscar Roger (un "peso pesado" del Derecho, que había sido procurador general durante el primer gobierno de Carlos Menem). Los dos letrados ya murieron.

Martínez insistió con la responsabilidad de la empresa, porque Muñoz no estaba habilitado para desempeñar la tarea de gerente de calidad debido a que era ingeniero mecánico cuando la exigencia era que quienes debían aprobar las condiciones para volar tenían que ser ingenieros aeronaúticos. El eje de la defensa de Roger se fundó en que la máquina tenía "vicios ocultos"; en varias oportunidades sostuvo que la unidad llegó habiendo sido probada en España y que la Junta Aeronáutica dio la autorización para que operara.

"TODO LO MISMO"

"La de Lilian fue una muerte anunciada, porque desde que vinieron los aviones al país tuvieron ese tipo de problemas. Hay documentación suficiente para probar que tales vicios ocultos no lo eran tanto, puesto que se venían reiterando y nadie buscó elementos para resolver el problema. No están todos los que tienen que estar. No están procesados los máximos directivos de la empresa sino solo los gerentes técnicos. El accidente es responsabilidad del fabricante del avión, del propietario y de la empresa que lo explota", argumentó Martínez en el juicio.

Mirtha insiste con que a la causa de Lilian "la tiraron abajo" en lo penal. "Yo no luché por un resarcimiento económico sino para tener Justicia, para que nadie más muriera por desidia", dijo.

Cuatro años después del de Lilian ocurrió la tragedia del Boeing 737 de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA), donde murieron 65 personas (dos, dentro de un auto que fue arrollado cuando la aeronave atravesó la avenida frente al Aeroparque Jorge Newbery). En el vuelo que venía desde CABA a Córdoba iban 100 personas.Por esta catástrofe nadie fue preso. La Corte Suprema de Justicia, en 2014, determinó que la causa había prescripto.

Teme también que pase "lo mismo" en el juicio por la caída del DC-9 de Austral en Fray Bentos (Uruguay), el 10 de octubre de 1997. Hubo 74 muertos; nadie sobrevivió. El juicio comenzó en marzo pasado, casi 22 años después; hay 35 acusados y se suspendió este año por la pandemia de Covid-19. La querella sostiene que el trágico final fue consecuencia de la corrupción del sistema de aeronavegación argentino.

El lugar donde cayó Lilian Almada
El lugar donde cayó Lilian Almada Crédito: Facebook

La madre de Lilian -que participa en algunos grupos de WhatsApp de empleados de líneas aéreas- está convencida de que los problemas de seguridad no se resolvieron y subraya que desde el Estado se debe hacer mucho más de lo que se hace, que se debe garantizar las condiciones en que operan los aviones.

Durante el juicio por la muerte de la azafata, el fiscal Miguel Rizzotti se quebró. Fue en el momento en que planteó: "Si no fuera por tanta negligencia, esa maldita puerta no se hubiera abierto". En su alegato mencionó que los problemas no eran exclusivos de Inter Austral y ventiló un informe del Congreso que señalaba que Aerolíneas Argentinas registraba 3700 observaciones anuales por fallas y LAPA, 1200. Describió el estado de la puerta como "aterrador" y subrayó que a había registro de "una treintena de observaciones sobre las permanentes fallas que no fueron debidamente atendidas.

Rizzotti calificó como "grotesco" el informe final de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac) y señaló que contenía "errores monstruosos", ya que refería que el avión estaba "en perfectas condiciones" y no señalaba que la puerta se había abierto en vuelo.

A la empresa la criticó por "recurrir a la ignorancia de los hechos", por inobservancia de los reglamentos y negligencia, y advirtió que "la culpa basada en el error imputable no la excluye de la culpabilidad". Reprochó también a la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad por la falta de controles. Cuando terminaba su alegato, el fiscal confesó: "Por eso no viajo en aviones".

A su entender la "mayor responsabilidad" era de De la Cruz, a quien consideró autor responsable de accidente aéreo culposo, agravado por resultar muerta una persona. Pidió para él tres años de prisión con aplicación en suspenso "atento a su personalidad moral"; por su "incompetencia en el ejercicio de funciones" reclamó una inhabilitación especial de seis años para ejercer su profesión en la aeronavegación civil y comercial.

El Tribunal Oral Federal de Córdoba condenó a Luna, jefe de mantenimiento del aeropuerto, a dos años más inhabilitación para ejercer su profesión y a Fernández, gerente de mantenimiento de la empresa, a quien le dictó una pena de un año y ocho meses más dos de inhabilitación. Nadie más fue considerado culpable.

Lilian cayó al vacío a los diez días de haberse reincorporado al trabajo, después de cumplir con la licencia por maternidad. "Estaba leyendo 'Crónica de una muerte anunciada'", dice Mirtha. "Tal vez no era coincidencia", agrega.

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