Adopciones: ¿Por qué muchos procesos se truncan en el camino?

La "devolución" de chicos en guardas preadoptivas son más frecuentes de lo que se cree; los especialistas ponen el foco en profundizar las evaluaciones y acompañar a las familias
La "devolución" de chicos en guardas preadoptivas son más frecuentes de lo que se cree; los especialistas ponen el foco en profundizar las evaluaciones y acompañar a las familias Crédito: María Lavezzi
María Ayuso
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25 de noviembre de 2020  • 18:24

La noticia de los dos hermanitos de Guinea-Bisáu adoptados por una pareja argentina y abandonados en una comisaría de Bahía Blanca, expuso una problemática compleja pero mucho más frecuente de lo que se cree: los procesos de adopción fallidos o "expulsivos". Más allá de las particularidades de este caso, las llamadas "devoluciones" son una realidad dolorosa y cotidiana.

Muchas niñas, niños y adolescentes esperan durante años en los hogares a que se cumpla su derecho fundamental de tener una familia. En varios casos, cuando ese "sueño" (como suelen expresarlo) parece estar cerca de cumplirse, se desploma en medio de la vinculación (cuando el chico y la posible familia adoptiva empiezan a conocerse), durante la guarda (implica la convivencia y dura un mínimo de seis meses) o incluso con una sentencia firme de adopción. El impacto de esa "marcha atrás" por parte de los adultos en las infancias y adolescencias atravesadas por la violencia y la vulneración de derechos, es siempre enorme. "Se trata de un segundo abandono", asegura Claudia Portillo, directora del Registro Central de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción de la provincia de Buenos Aires.

Según las últimas cifras del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la ciudad de Buenos Aires, durante 2019 hubo 200 procesos de acompañamiento de construcción vincular, de los cuales un 42% finalizó en el inicio del juicio por adopción. Hubo un total de 15 desvinculaciones que involucraron a 22 chicas y chicos. Sin embargo, en varios casos se iniciaron nuevos procesos. Por otro lado, datos del Registro bonaerense muestran que en lo que va este año, un 19% de las vinculaciones fueron fallidas, mientras que un 14% de las guardas se revocaron.

"En general, los procesos expulsivos se dan durante las vinculaciones o guardas, no es usual que lleguen a una adopción plena, pero pasa", explica Portillo. Y agrega: "En muchas adopciones expulsivas e incluso guardas fallidas, hay jueces que han condenado al pago de alimentos, al mantenimiento de la prepaga o a la escuela, hasta que se les encuentra una nueva familia a esos chicos. Hay obligaciones que continúan porque las madres y padres adoptivos tienen las mismas responsabilidades que los biológicos".

En esa línea, los referentes consultados por LA NACION explican que, cuando ya se produjo la adopción definitiva, ese niño está emplazado jurídicamente como hijo. Entonces, como sucedería con cualquier otro chico, debe intervenir el organismo protector. "La única forma de nulidad de la adopción es que se demuestre una irregularidad o ilícito, sino no son revocables", detalla Fabiana Isa, a cargo de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua).

Isa suele hablar de "devolución" en lugar de fracaso. "Me parece que fracaso es una palabra demasiado suave y liviana para el daño que estas situaciones provocan en el niño. Lo pienso en la línea de la metáfora digestiva: si un niño entra en el circuito de hijo no sería pasible de una devolución, pero a este niño que no pudo ser asimilado se lo devuelve a modo de algo fallado", describe.Y enfatiza: "Los números de las devoluciones, son cifras que duelen".

Mariana Incarnato, psicoanalista y directora ejecutiva de Doncel, agrega que muchas historias de chicas y chicos que egresan a los 18 años de los hogares tienen historias fallidas de adopción previa. "Los adoptantes no comprenden la responsabilidad que asumen y, a veces, no están listos subjetivamente para afrontar el desafío de maternar o paternar de modo completo", reflexiona.

La raíz del problema

Aunque tanto la vinculación como la guarda fueron pensadas como un "período de prueba", los especialistas en el trabajo con niñas, niños y adolescentes en situación de adoptabilidad, coinciden en que es fundamental destinar todos los recursos necesarios a evitar que estos desencuentros sucedan, por el duro impacto emocional que provocan en las chicas y chicos.

Para Yael Bendel, asesora general tutelar del Ministerio Público Tutelar, "la adopción siempre tuvo una mirada adultocéntrica" y esto exige un cambio cultural. "El derecho es de las chicas y chicos a tener una familia -afirma-, no de los adultos a tener un hijo". Considera que ese cambio de mirada y el que se realicen evaluaciones individualizadas de las familias según las necesidades del niño, son dos de las claves para evitar que los procesos se trunquen en el camino.

Según los referentes, además de trabajar fuertemente con los postulantes de los registros y su "disponibilidad adoptiva", para que comprendan cuáles son las características de las niñas, niños y adolescentes que esperan en los hogares; es indispensable fortalecer el proceso de evaluación y selección y profundizar el acompañamiento con equipos especializados durante todas las etapas. Pero también lo es poner el foco siempre en las necesidades, deseos y respeto a los tiempos de los chicos y chicas, preparándolos para ese momento de sus vidas y acompañándolos, así como indagando qué tipo de familia precisan.

"Son niños que vinieron de pasar situaciones muy complejas, muy sufrientes, y hay que ponerles la espalda a todas las necesidades afectivas que tienen. No se trata de tener solo ingresos económicos, sino que es mucho más que ello", asegura Portillo. Para ella, los adultos muchas veces tienen "totalmente idealizado" lo que implica la adopción, y eso está en la raíz de que los procesos fallen. "En las adopciones muchas veces hay una "luna de miel" que comienza con un primer encuentro fundante muy bueno, pero después los adultos tienen que estar preparados y saber que los niños los van a poner a prueba", agrega Portillo.

Construir el vínculo requiere tiempo, paciencia y esfuerzo. Aquí aparece otro factor clave: el acompañamiento durante todo el proceso preadoptivo y adoptivo. "Los tiempos no son solo tiempos cronológicos, son tiempos subjetivos. Hay que ver cuánto tiempo necesitan esos niños y esos adultos para que la cosa llegue a buen puerto", concluye Isa.

Propuestas para informase y buscar contención

Asesoramiento y convocatorias

El Ruaga tiene "talleres de espera" para postulantes y equipos de acompañamiento para vinculación, que funcionan las 24 horas. Además, el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes porteño tiene una web para difundir convocatorias públicas de niños y adolescentes que esperan una familia. En la web del Registro Central de Aspirantes a Guardas con Fines de Adopción de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires también se puede encontrar toda esa información.

Acompañamiento desde el Estado

En la Dnrua, se realizan charlas dirigidas a quienes desean inscribirse en el registro y encuentros para personas inscriptas, guardadores y padres adoptivos. Además, brindan apoyo en los períodos de vinculación, guarda y en la postadopción para quienes lo soliciten.

Sostenerse entre pares

La organización Ser Familia por Adopción tiene como objetivo fortalecer los procesos que restituyen el derecho de niños, niñas y adolescentes a tener su familia definitiva. Ofrecen capacitaciones, charlas y brindan información a quienes piensan en adoptar o están transitando el proceso.

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